No por esperada ha sido acogida esta noticia con menos interés por todo el mundo. Steve Jobs ha fallecido y todo el mundo habla de ello. Me parece un gran indicador de la importancia de la noticia el hecho de que incluso gente como mi madre, que jamás ha usado un producto de Apple, estuvieran preocupadas por el tema últimamente. Bueno, no os engañéis con mi madre… Sabe quién es Steve Jobs, Bill Gates, Michael Jordan y hasta el Gordo Barkley. El caso es que mucha gente fuera, ya no sólo de los productos Apple, sino de la industria, han sentido la pérdida que supone la desaparición de Jobs.
Ahora todo el mundo se está deshaciendo en elogios, que si era un gurú, que si un visionario, que si el mejor jefe que se podía tener, que si bellísima persona, etc. No quiero parecer un malvado, pero me gustaría dar mi punto de vista tras haber leído un poco sobre la figura que nos ocupa. Sí era un líder. Sí era un trendsetter, visionario, o como quieras llamarlo. Pero no era una bellísima persona ni el mejor jefe que uno pueda tener. Quería los mejores resultados y para ello era muy exigente con todo el mundo. Nada que objetar. Pero también era un tirano y trataba despectivamente a mucha gente. Os recomiendo leer un libro que se llama The second coming of Steve Jobs. También ver la película Pirates of Silicon Valley. Tanto en uno como en la otra, se puede aprender un poco más tanto de la historia, como del carácter de Steve Jobs.
Que nadie se equivoque, una empresa no es una democracia. Si no estás de acuerdo en cómo la lleva tu jefe, te puedes ir a otra parte a buscarte las habichuelas. Cada gestor puede llevar sus cuestiones profesionales como mejor crea que va a obtener sus resultados. Pero eso es una cosa y otra cosa es ser la Madre Teresa de Calcuta. En cualquier caso, su muerte supone una pérdida inestimable para la humanidad. Descanse en paz.

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